Mi primera semana en Playa del Carmen
Seguimos revisando la gramática...
Seguimos revisando la gramática...
Desde que aterrice hace 10 días, no dejo de sorprenderme de todo lo que
me rodea.. Nada más poner pie en tierra,
Humedad, y calor. Olores, gentes, rasgos, palabras y hablas que junto a hábitos
y costumbres de los que nunca había participado me mantienen en estado de
asombro.
Mis primeros días han sido de
admiración, pero a medida que he visto y conocido la realidad, esta me ha dejado un sabor agridulce. El concepto de prostitución de un lugar idílico y maravilloso
ronda mi cabeza. El todo por el dinero y por el dinero todo vale es un hecho
que veo y me estremece. La opulencia de
una parte contrasta tristemente con una gente que ha caído en el servilismo,
sin dejar lugar a dudas que en esta parte del mundo como en otras es el Señor
Dólar el que manda y el que hace y deshace a su antojo.
El acoso es continuo. En bares, restaurantes y
comercios enfocados al turismo. Centros comerciales con las primeras marcas del
mundo desentonan cuando uno sale del entorno turístico. El “mister please”, “hi guys”, “taxi señor”, y
demás reclamos son una tónica constante dentro de esta Babel.
El problema se acrecienta según se aleja
uno del emporio turístico creado por cadenas hoteleras del paquete completo;
pulsera y tontería incluidos.
Es una realidad que contrasta entre dos
mundos. El turístico, protegido en guetos y rodeado con seguridad, de todas las
comodidades, frente a la realidad de un paraíso que estas gentes tienen fuera de
su alcance. No como entorno del que si disfrutan. Paisajes, playas, fauna y
demás, lo tienen de su mano. Sino como imposibilidad de alcanzar esa vida de
comodidades que les rodea, que ellos ven y con la que sueñan por ser la que les
han vendido. Gracias a La Vida y Ubuntu!!